lunes, 22 de enero de 2018

DE LA “OPCIÓN DE LOS RITOS ORIENTALES”

Traducción de la sección “¿Cómo explicas estas creencias católicas tradicionales?” de los Padres de TRADITIO.
   
   
Surge a menudo la pregunta de si el Rito Oriental ofrece una alternativa para los Católicos Romanos tradicionales frente al Novus Ordo. La respuesta a ella es NO. En primera instancia, generalmente a los Católicos se les prohíbe canónicamente el cambiar de ritos. Esto es particularmente cierto en el caso de los Católicos de Rito Romano (tradicional), que ya son miembros del rito precedente de la Iglesia. Por tanto, en los raros casos de que el cambio de rito es permitido, la transición es casi siempre desde el Oriental al Romano (de San Pedro).
  
En segunda instancia, los Ritos Orientales han abandonado, en muchos casos, su forma apostólica. En un tiempo, los Orientales tuvieron ritos apostólicos, pero muchos han desaparecido por las guerras constantes y las conquistas de invasores en el Este (de lo cual la Iglesia Occidental providencialmente ha sido salvada). El estudioso litúrgico Patrick Griffith, citando al P. Adrian Fortescue, escribió una vez:
La implacable destrucción de los ritos antiguos en favor de la uniformidad ha sido obra no de Roma, sino de los patriarcas cismáticos de Constantinopla. Desde el siglo XIII, Constantinopla, en su intento de hacerse el único centro de la Iglesia Ortodoxa, ha apartado las más venerables y antiguas Liturgias de Antioquía y Alejandría, y ha compelido a todos los ortodoxos a usar su propio rito derivado posteriormente. La Liturgia griega de San Marcos ya no existe; la de San Santiago [el Menor] ha sido revivida para uno o dos días en el año (23 de Octubre y primer Domingo después de Navidad), y solamente en Zante (Grecia) y Jerusalén. Los ortodoxos en todo el mundo deben seguir el Rito de Constantinopla. En esta injustificable centralización tenemos un desafío al antiguo principio de que Antioquía, Jerusalén, Alejandría y Chipre, en forma alguna pertenecen al Patriarcado Bizantino. Los que acusan al Papado de sacrificar todo en aras de la uniformidad, olvidan al verdadero ofensor, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla”.
    
Finalmente, desde el Vaticano II muchas de las Iglesias Orientales adoptarun un servicio de culto más vernacular y novusordianizado, especialmente en los Estados Unidos. Los Católicos de Rito Romano son fácilmente engañados por estos Ritos orientales modernizados porque son ignorantes del Rito Oriental y sus lenguas litúrgicas (Griego bíblico, Siríaco, etc.). Adviértase que los Ritos Orientales son practicados por los Ortodoxos Orientales, que son formalmente cismáticos respecto de la Iglesia Católica Romana, y por los Uniatos Orientales, que son parte de la Iglesia Católica Romana. Una forma particularmente virulenta del Cisma Oriental es el autodenominado rito “Ortodoxo occidental”, que es una farsa para engañar a los Católicos Romanos para que crucen la cerca hacia el Cisma Oriental. Y en los uniatos, el problema de la corrupción litúrgica por los neomodernistas que introdujeron o quitaron elementos a sus ritos luego del Vaticano II.
  
Por ejemplo, hace décadas el Vaticano II comenzó a invadir el Rito Maronita. El prólogo del Misal Maronita de 1969 (The Divine Liturgy according to the Maronite Antiochian Rite - La Divina Liturgia según el Rito Antioqueno Maronita, Oficina de la Cancillería Maronita, Detroit) dice:
“Es un pequeño paso hacia la revisión total de nuestra Liturgia, porque nuestro Misal Maronita debería afrontar cambios incluso más drásticos que los presentes. Estamos esperando ansiosamente las revisiones de la Comisión Litúrgica Patriarcal. Ellos han comenzado a trabajar en la revisión total de nuestro Misal, Ritual, Pontifical, Calendario, Breviario, y las oraciones públicas”.
  
El actual Misal Maronita (Qurbono: The Book of Offering, © 1994 por la Diócesis de Saint Maron, Brooklyn) declara en su prólogo que la nueva liturgia Maronita está basada en los decretos del Vaticano II.
   
Sí, es una rara Iglesia de Rito Oriental con una liturgia en Rito Oriental que no ha sido corrompida por la historia o el Vaticano II, ¡pero esta iglesia es mucho más la proverbial aguja en el pajar que la Misa Latina Tradicional!
   
Un engaño similar salió recientemente con el servicio en el “Uso Anglicano” para los ordinariatos creados luego de Anglicanórum Cœ́tibus. Para ser exactos, está vestido en un Inglés más fino que el usual servicio Novus Ordo, que frecuentemente usa un Inglés casi vulgar. Pero es el mismo servicio de la Iglesia de Inglaterra que el Papa León XIII declaró inválido en Apostólicæ Curæ. Es completamente consonante con el Novus Ordo y por eso está “permitido” por las “autoridades” deuterovaticanas donde la verdadera Misa, la Misa Latina Tradicional, no lo es.

domingo, 21 de enero de 2018

BULAS APROBATORIAS DE LA ORDEN DE PREDICADORES

Honorio III aprobando la Orden de Predicadores (Leandro Bassano)
  
Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán, habiendo recibido del Obispo de la aprobación para la Orden de Predicadores, solicitó al Papa Honorio III la aprobación de su Orden, que había adoptado la regla de San Agustín. Dicha aprobación fue concedida mediante la Bula Vitam religiósam, el 22 de Diciembre de 1216.
  
BULA Vitam Religiósam, APROBATORIA DE LA ORDEN DE PREDICADORES
 
Honorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a los amados hijos Domingo, prior de San Román de Tolosa, y a sus frailes tanto presentes como venideros, profesos en la vida regular, a perpetuidad.
 
Conviene que a los que han elegido la vida religiosa se les dé la protección y amparo apostólico, no sea que la incursión temeraria de algunos o los aparte de su propósito regular de portarse como religiosos o debilite, Dios no lo quiera, la ener­gía o vigor de la sagrada religión.
  
Atendiendo a esto, amados hijos en el Señor, Nos asen­timos con clemencia a vuestras justas súplicas y recibimos bajo la protección de San Pedro y nuestra la iglesia de San Román, en la que estáis entregados totalmente al servicio divino y lo corroboramos con el privilegio del presente escrito.
  
Y en primer lugar ciertamente establecemos que la Orden Canonical, que está allí instituida según Dios y según la Re­gla de San Agustín, se mantenga y guarde en el mismo lugar en todos los tiempos de manera inviolable.
  
Mandarnos, además, que se conserven firmes y en su inte­gridad en favor vuestro y de vuestros sucesores, todas las po­sesiones o cualquiera de los bienes que dicha iglesia posee en la actualidad justa y canónicamente, y del mismo modo los que en el futuro podáis recibir bien sea a través de conce­siones pontificias, bien sea de donaciones de los reyes o de los príncipes, o de las oblaciones de los fieles o de cualquier otro justo modo. Y entre ellos, Nos queremos hacer mención ex­presa: del lugar donde está asentada la susodicha iglesia con todas sus pertenencias, de la iglesia de Prulla con sus perte­nencias, de la villa de Casseneuil con todas sus pertenencias y de la iglesia de Santa María de Lescure, con todas su perte­nencias, del hospital llamado Arnaud‑Bernard, con sus perte­nencias, de la iglesia de la Santísima Trinidad de Loubens, con sus pertenencias, y los diezmos concedidos a vosotros piadosa y providamente, por el venerable hermano nuestro Fulco, obispo de Toulouse, con el consentimiento de su capítulo, conforme se contiene en sus letras de una manera plena.
  
Nadie presuma exigir de vosotros o quitar a la fuerza diezmos de los frutos nuevos de vuestros huertos, cultivados con vuestras propias manos y a vuestra costa, ni de los pastos de vuestros animales.
  
Os está permitido ciertamente recibir clérigos y laicos li­bres y sin obligación que, huyendo del mundo, desean ingre­sar en la vida religiosa y también retenerlos entre vosotros sin ninguna contradicción.
   
Prohibimos, además, que ninguno de vuestros frailes, hecha la profesión en vuestra iglesia, se atreva a dejar vuestro grupo sin licencia de su prior, a no ser que se trate de ingre­sar en una religión más austera. Nadie, sin embargo, se atreva a retener al que se separa de vosotros sin la previsión de vuestras letras dimisorias.

En las iglesias parroquiales que tenéis os está permitido elegir sacerdotes y presentarlos al obispo diocesano, y si son considerados idóneos el obispo les encomendará el cuidado de las almas, para que éstas respondan ante él de las cosas espirituales y ante vosotros de las temporales.
  
Establecemos además que nadie pueda imponer nuevas e injustas exacciones o contribuciones a vuestra iglesia o pro­mulgar sobre vosotros o la mencionada iglesia sentencias de excomunión o entredicho, a no ser que se dé una causa razonable y manifiesta. Cuando se diere un entredicho general, se os permite celebrar los divinos oficios a puerta cerrada, sin tocar las campanas y en voz baja, pero están excluidos los exco­mulgados y los sujetos al entredicho.
   
Pero el crisma, el óleo sagrado, la consagración de los al­tares o de las basílicas, las ordenaciones de los clérigos promovidos a las órdenes sagradas, los recibiréis del obispo dio­cesano, si éste fuere ciertamente católico y tuviere la comu­nión y gracia de la Sede Romana, y si quisiere ofrecérosla sin malicia alguna. De lo contrario, tenéis licencia para acudir cuando quisiereis a cualquier obispo católico que tenga la gracia y comunión de la Sede Apostólica y éste os dará lo que se le pide contando ya con nuestra autoridad.
  
Determinamos también que sea libre la sepultura en dicho lugar, a fin de que nadie ponga obstáculos a quienes hayan resuelto ser allí enterrados, movidos por devoción o lo haya expresado en su última voluntad. No se podrán enterrar allí los excomulgados o sujetos a entredicho.
   
A tu muerte, ahora prior de dicho lugar, o a la muerte de tus sucesores, nadie sea nombrado superior antepuesta cual­quier clase de astucia o violencia a no ser que sea la persona que los frailes, de común acuerdo o al menos con el consenti­miento de la mayoría o de la parte más sana, hayan elegido según Dios y según la Regla de San Agustín.
   
Confirmamos también las libertades e inmunidades antiguas y las costumbres razonables concedidas a vuestra iglesia y observadas hasta hoy; las tenemos como buenas y sancio­namos que deben observarse en su integridad en todos los tiempos.
  
Decretamos que nadie, sea la persona que fuere, se per­mita perturbar la susodicha iglesia de modo temerario o se atreva a usurpar sus posesiones o retener lo usurpado, a me­noscabarlas o a fatigarlas con cualquier clase de gravámenes o vejaciones. Se conservarán todas estas cosas en su integridad entre aquellos a quienes fueron concedidas para su gobierno o sustento y dadas para su uso, pero se tendrán en cuenta la autoridad apostólica o la justicia según el derecho canónico del obispo.
  
Si, pues, en lo venidero alguna persona, eclesiástica o se­glar teniendo conocimiento de esta página de nuestra consti­tución, atentara temerariamente contra la misma, amonestada segunda y tercera vez, a no ser que corrigiere su delito de manera satisfactoria, incurrirá en la pérdida de su potestad y de su honor, se reconocerá reo del juicio divino y se hará digno de ser privado del sacratísimo cuerpo y sangre de Dios y de nuestro Señor y Redentor Jesucristo, y estará sujeta al castigo en el último juicio.
  
La paz de nuestro Señor Jesucristo sea, pues, para todos los que guarden los derechos del susodicho lugar, y perciban ya en la tierra el fruto de la buena acción y ante el juez supremo hallen los premios de la paz eterna. Amén. Amén. Amén.
  
Mantened, Señor, mis pasos en tus caminos [Salmo 16,5].
  
(Lugar del sello). Yo Honorio, obispo de la Iglesia Católica, lo subscribo.
  • Yo Nicolás, obispo de Túsculo, lo subscribo.
  • Yo Guido, obispo de Palestrina, lo subscribo.
  • Yo Hugolino, obispo de Ostia y Velletri, lo subscribo.
  • Yo Pelagio, obispo de Albano, lo subscribo.
  • Yo Cintio, del título de San Lorenzo en Lucina, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo León, del título de la Santa Cruz en Jerusalén, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Roberto, del título de San Esteban en Monte Celio, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Esteban de la Basílica de los Doce Apóstoles, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Gregorio, del título de Santa Anastasia, car­denal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Pedro, del título de San Lorenzo en Dámaso, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Tomás, del título de Santa Sabina, cardenal presbítero, lo subscribo.
  • Yo Guido, de San Nicolás en la cárcel Tulliana, cardenal diácono, lo subscribo.
  • Yo Octavio, de los santos Sergio y Baco, cardenal diácono, lo subscribo.
  • Yo Juan, de los santos Cosme y Damián, cardenal diácono, lo subscribo.
  • Yo Gregorio, de San Teodoro en el Palatino, cardenal diácono, lo subs­cribo.
  • Yo Rainiero, de Santa María en Cósmedin, cardenal diácono, lo subscribo.
  • Yo Román, de Sant Ángel en Pesquería, cardenal diácono, lo subscribo.
  • Yo Esteban, de San Adriano al Foro, cardenal diácono, lo subs­cribo.
  
Dado en Roma por mano de Rainiero, prior de San Fri­diano de Lucca, vicecanciller de la Santa Iglesia Romana, el día 22 de diciembre, en la indicción V, en el año de la Encar­nación del Señor 1216, año primero del pontificado del Señor Honorio Papa III.
  
***
  
Un mes después, el Papa le envía la carta Nos attendéntes a Santo Domingo, donde le exhorta a la Orden a perseverar en el apostolado como dignos luchadores de la Fe.
 
BULA Nos Attendéntes, EXHORTANDO A LA ORDEN DE PREDICADORES A PERSEVERAR EN SU APOSTOLADO
  
Honorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a los amados hijos el prior y los frailes de San Román de la región de Tolosa, salud y bendición apostólica.
 
Damos dignas acciones de gracias al dispensador de todos los dones [1 Cor. I, 4] por la gracia que os ha sido otorgada por Dios, y en la que estáis y estaréis hasta el final como esperamos, porque inflamados interiormente con la llama de la caridad difundís en el exterior el perfume de la buena fama que deleita a las almas sanas y fortalece a las débiles. Con ello os mostráis como médicos diligentes que para que las mandrágoras espirituales no permanezcan estériles las fecundáis con la semilla de la Palabra de Dios con vuestra saludable elocuencia. Y así como siervos fieles repartiendo los talentos confiados a vosotros para que reporten su fruto al Señor (y como invictos atletas de Cristo armados con el escudo de la fe y el yelmo de la salvación) [cf. 1 Tes. V, 8], sin temer a los que pueden matar el cuerpo, salid al encuentro del enemigo de la fe con generosidad proclamando la Palabra de Dios, que es más tajante que una espada de doble filo [Heb. IV, 12], pues así despreciando vuestras almas en este mundo, las guardáis para la vida eterna.
  
Por lo demás, ya que el fin no corona el combate y solamente la perseverancia de los que corren en el estadio con todas sus fuerzas consiguen el premio reservado, Nos rogamos y exhortamos a vuestra caridad atentamente, mandándoos por los escritos apostólicos, y adjuntando la remisión de vuestros pecados, que cuanto más y más os entreguéis, confortados en el Señor, a la predicación de la Palabra de Dios, insistiendo a tiempo y a destiempo [2 Tim. IV, 2]. Y así cumpliréis laudablemente la tarea de evangelista. Si a causa de esto padeciereis algunas tribulaciones, no solamente las toleraréis con ecuanimidad, sino que os gloriaréis con el apóstol, contentos por ser considerados dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús [Act. V, 41]. Pues esta momentánea y ligera tribulación prepara un peso eterno de gloria [2 Cor. IV, 17], y en su comparación los padecimientos del tiempo presente no son nada [Rom. VIII, 18].
  
Nos, mirándoos como hijos muy especiales de la Iglesia, así lo favorecemos y os pedimos que ofrezcáis al Señor el sacrificio de vuestros labios por nosotros, y así, si acaso lo que no conseguimos por nuestros propios merecimientos, lo consigamos con vuestros sufragios.
    
Dado en Letrán, en el día 21 de enero de 1217, año primero de nuestro pontificado. HONORIO PP. III.

sábado, 20 de enero de 2018

ACTOS DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD, EN LATÍN Y ESPAÑOL

Las Virtudes Teologales (Vidriera de la iglesia de St. Andrew’s en Greystoke, condado de Cumbria, Inglaterra)

ACTUS FÍDEI
Dómine Deus, firma fide credo et confíteor ómnia et síngula quæ sancta Ecclésia Cathólica propónit, quia tu, Deus, ea ómnia revelásti, qui es ætérna véritas et sapiéntia quæ nec fállere nec falli potest. In hac fíde vívere et mori státuo. Amen. (Dios mío, con fe firme creo y confieso todas y cada una de las verdades que propone la santa Iglesia Católica, porque tú, oh Dios, que eres la verdad y la sabiduría eterna que no engaña ni puede ser engañada, se las has revelado completamente. En esta fe deseo vivir y morir. Amen).
  
ACTUS SPEI
Dómine Deus, spero per grátiam tuam remissiónem ómnium peccatórum, et post hanc vitam ætérnam felicitátem me esse consecutúrum: quia tu promisísti, qui es infiníte potens, fidélis, benígnus, et miséricors. In hac spe vívere et mori státuo. Amen. (Dios mío, espero por tu gracia la remisión de todos mis pecados, y conseguir luego de esta vida la felicidad eterna que has prometido, pues tú eres infinitamente poderoso, fiel, benigno y misericordioso. En esta esperanza deseo vivir y morir. Amén).
   
ACTUS CARITÁTIS
Dómine Deus, amo te super ómnia et próximum meum propter te, quia tu es summum, infinítum, et perfectíssimum bonum, omni dilectióne dignum. In hac caritáte vívere et mori státuo. Amen. (Dios mío, te amo sobre todas las cosas, y a mi prójimo por ti, que eres el bien sumo, infinito y perfectísimo, digno de toda dilección. En esta caridad deseo vivir y morir. Amén).
  
El Papa Benedicto XIV, considerando cuán útil, o mejor, cuán indispensablemente necesario es para la salvación eterna de los Cristianos que hagan frecuente uso de los actos de Fe, Esperanza y Caridad, en orden a motivarles a un ejercicio más frecuente de los referidos actos, mientras confirmaba las indulgencias ya otorgadas a este efecto por el Papa Benedicto XIII el 15 de Enero de 1728, concedió mediante decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, fechado a 28 de Enero de 1756:
  1. Indulgencia plenaria una vez al mes a cuantos diariamente reciten devotamente los dichos actos, y al mismo tiempo los hagan con sus corazones. Indulgencia que puede ganarse cualquier día en que, verdaderamente arrepentidos de sus pecados, oren por las intenciones de la Iglesia después de confesarse y comulgar.
  2. Indulgencia plenaria in artículo mortis, y de siete años y siete cuarentenas cada vez que hagan con cordial devoción estos actos, y  los digan con sus labios.
Si bien existe la forma arriba indicada, Benedicto XIV, en su decreto, declaró que puede usarse cualquier forma de palabras o expresiones para ganar las indulgencias, siempre que “éstas expresen y expliquen los motivos particulares de cada una de las tres virtudes teologales”.

viernes, 19 de enero de 2018

“ACADÉMICOS” CONCILIARES: «LA EUCARISTÍA ES UN ACTO ERÓTICO»

Andrea Grillo, periodista afín a Bergoglio, de unos meses acá se ha dado ínfulas de “teologo” sólo para expresar su odio a lo sagrado (él, por ejemplo, anhela la creación de la Prelatura San Pío X para que la “Misa del Motu” se circunscriba únicamente en ella). Pero ahora en su blog Come se non no solamente publica sus propias sandeces: quiere publicar artículos de teología. Y qué mejor comienzo que un artículo del presbítero Manuel Belli, profesor de Teología Sacramental en el Seminario de Bérgamo, que lleva el título “Eucaristia: Corpo, pasto ed eros” (Eucaristía: Cuerpo, cena y eros). Con el título se puede deducir, sin necesidad de leerlo (cosa que aconsejamos NO HACER), el programa de sendos autoproclamados “teologos”.
  
Don Manuel Belli (foto tomada de su perfil de Twitter) 
 
Tras un exordio en el cual hace un recorrido por la teología sacramental desde el Concilio de Trento hasta el Movement liturgique que inspiró la demolición deuterovaticana, dice el energúmeno Belli acerca del Cuerpo de Cristo:
«no es difícil naufragar en consideraciones semi-mágicas: “El sacerdote dice esto es mi cuerpo; yo no veo ni toco ningún cuerpo, sino solamente el pan y el vino; ¡admitámoslo!”. No debemos esconderlo: a menudo en la tradición hemos corrido el riesgo de poner específicamente tanto énfasis en la idea de que el pan y el vino no son más sino el cuerpo y la sangre de Jesús, y sobre el hecho de que los sentidos no deben engañarnos aunque se vean solamente el pan y el vino, que nos hemos arriesgado a pensar en un modo un poco mágico la realidad de la presencia del cuerpo de Cristo. La doctrina clásica distinguía “sustancia” y “accidentes”, exaltando la primera y poniendo un poco en sordina a los segundos. Pero estamos tan seguros que una rehabilitación de los “accidentes” eucarísticos deba necesariamente deshonrar la doctrina eucarística. […] Es todo lo que tenemos del cuerpo de Jesús, y no es poco. Solo un vacío intelectualismo podría pensar que un símbolo es solamente una realidad de serie B. Nosotros vivimos de símbolos. Y el cuerpo de Jesús no es distinto a un buen pan partido. Es difícil imaginar lo que veremos cuando podamos verdaderamente contemplar el cuerpo del Señor, pero quizás no veremos algo muy diferente a un pan partido y a un buen cáliz de vino».
  
Tal afirmación es APOSTASÍA pura y dura. No cabe otro calificativo. ¿Creer en la Presencia Real y Sustancial de Nuestro Señor en las especies eucarísticas es hacer magia? ¿Cómo está eso de que el Cuerpo de Cristo no es distinto a cualquier pan, cuando precisamente el primer requisito para acceder al Sacramento es saber distinguir entre uno y otro? Pero claro, estamos frente a la iglesia deuterovaticana y su Novus Ordo Missæ, un rito inválido en el cual la Transubstanciación NO EXISTE porque adulteraron las palabras consecratorias (de ahí que sólo reciban y adoren un pan común y corriente, como en las sectas protestantes), una iglesia que no tiene sacerdotes sacrificantes sino laicos que presiden una cena comunal. Con razón es que van hacia la “Missa Œcuménica”, donde no tendrán que preocuparse por si se improvisa o no en la Consagración ¡PORQUE NO HABRÁN LAS PALABRAS CONSECRATORIAS! 
  
Eso es sólo el comienzo de horrores. Leed lo referente a la “cena”:
«La misa es una cena ritualizada […] Pero no podemos olvidar que en la Misa nos sentamos a la mesa con otros. También la dimensión comunitaria no es poca cosa. Lo primero que sucede participando en la eucaristía es que nos encontramos: la celebración inicia propiamente con el acto de reunirse. ¡Y no es una cosa tan simple! Una de las más grandes dificultades de los celebrantes es la de presidir una misa cuando los fieles se sientan de a uno por banca, ocupando tendenciosamente las bancas al fondo de la iglesia, exponiendo en la dislocación una gran dificultad al encontrarse, al ser cercanos. […] No es fácil la proximidad física. Pero, ¿no es más hermoso estar rodeados de hermanos y hermanas que aventurarse entre enemigos? La eucaristía como mesa nos pide también el verificarnos sobre la calidad de nuestras relaciones como Iglesia».
  
El Santo Sacrificio de Cristo reducido a una “cena ritualizada”. Afirmaciones que no llevarían menos ni a un manicomio. No señor, están completamente imbuidas del protestantismo continental (luteranismo, calvinismo y anglicanismo), que no conciben el culto sin presencia de más personas diferentes al celebrante y sus ministros. ¡Y eso es EXACTAMENTE LO QUE ENSEÑAN EN LOS SEMINARIOS NOVUSORDIANOS! Claro, habida cuenta que el Novus Ordo fue confeccionado por seis pastores protestantes, y en él las “Misas privadas” (sin pueblo) son punto menos que prohibidas.
  
PERO LO QUE SIGUE AL FINAL ES LO MÁS GRAVE Y DIABÓLICO:
«“Tomad, esto es mi cuerpo” es una frase que sin ningua dificultad puede ser contextualizada en lo que un hombre le dice a su mujer o viceversa. Escribe Timothy Radcliffe: “Quisiera hablar de la última cena y de la sexualidad. Puede parecer un poco extraño, pero pensemos un momento. Las palabras centrales de la Última Cena fueron: “Esto es mi cuerpo, entregado por vosotros”. La eucaristía, como el sexo, está centrada sobre la donación del cuerpo […] Comprendamos la eucaristía a la luz de la sexualidad y la sexualidad a la luz de la eucaristía”.
 
Hay, por tanto, un componente erótico de la eucaristía que no debe ser omitido. Entre dos amantes hay un del cuerpo que excede el orden de las palabras».
  
Es tanto el asco, que no quisimos continuar leyendo el artículo, y nos compelió a terminar aquí nuestra indignada exposición. ¿¿¿Erotismo, sexo, amantes??? Vincular la Eucaristía a lo anterior señalado, BLASPHÉMIA EST! ¿Por qué cosa toman los conciliares a Jesucristo, principio y medio de toda virtud? Un lenguaje tan PERVERTIDO sólo tiene un autor: ¡SATANÁS EL MALDITO, instigador de toda lascivia e impuridad! Y esta “teología” (o mejor, PORNOLOGÍA) lo que enseñan hoy en día en los seminarios del Nuevo Orden. Ex abundántia cordis, os lóquitur (Mateo 6, 34). Así las cosas, se entiende por qué hay tantos presbíteros pedófilos y sodomitas, y que a la Iglesia Conciliar del Vaticano II le queda el apelativo de LA GRAN FORNEGUERA.

JORGE RONDÓN SANTOS
19 de Enero de 2018

“LA OBRA” TIENE PRELADO, PERO ESE PRELADO AÚN NO ES “OBISPO”

Noticia publicada por Gabriel Ariza en INFOVATICANA
  
FERNANDO OCÁRIZ CUMPLE UN AÑO AL FRENTE DEL OPUS DEI SIN HABER SIDO CONSAGRADO OBISPO
El silencio del Vaticano sobre su elevación a la dignidad episcopal genera incertidumbre en la Obra, que ha tenido que recurrir a otros obispos para ordenar a sus presbíteros. En el Opus Dei se considera “conveniente” que el prelado sea elevado a la dignidad episcopal.
   
Fernando Ocáriz Braña, III sucesor de José María Escriba y Albás en el mando de “La Obra”
  
El prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, cumple el próximo lunes un año al frente de la Prelatura, pero nada se sabe sobre su consagración episcopal. InfoVaticana ha tratado de obtener una explicación de la Santa Sede pero los responsables de la Oficina de Prensa han optado por el silencio sobre si se prevé, en el corto plazo, que el Papa consagre obispo a Fernando Ocáriz como hizo San Juan Pablo II con sus dos predecesores -el Beato Álvaro del Portillo fue nombrado obispo de la diócesis de Vita y Javier Echevarría, fallecido el 12 de diciembre de 2016, obispo de Cilibia [Ambas son sedes titulares -geográficamente inexistentes en la actualidad- en África Proconsular, la actual Túnez, N. del E.] pocos meses después de haber sido elegido prelado- y como se esperaba hiciera Francisco a lo largo de 2017.
  
El Opus Dei afirma ahora que su prelado no necesita en absoluto ser consagrado obispo para tener las facultades plenas de su cargo al frente de una asociación de fieles con una personalidad canónica hasta ahora única. Sin embargo, tal nombramiento sería plenamente congruente y no solo por el hecho de que los anteriores dos prelados formales de la institución lo han sido, sino por lo que explica la propia prelatura y puede leerse aún en su página web:
“Que el prelado reciba la plenitud del sacerdocio ministerial no sólo es congruente, sino que también es conveniente porque introduce sacramentaliter al titular de un oficio de gobierno, con función y potestad vere episcopales y ejercitadas ad instar Episcopi, en el órgano específico de la communio hierarchica de los pastores de la Iglesia, es decir, el Colegio de los Obispos; y porque el obispo prelado se sitúa en relación sacramental de communio con los obispos diocesanos de las iglesias locales en las que la prelatura desarrolla la propia misión pastoral”.
   
El propio Fernando Ocáriz, por su parte, escribía hace años un artículo en la revista Palabra en el que comentaba la ordenación episcopal de Álvaro del Portillo y, citando la nota de prensa de la Prelatura, afirmaba que “la consagración de Mons. Del Portillo pone en evidencia de modo más claro aún la naturaleza jurídica de la Prelatura” y añadía que “el Prelado ha sido ordenado Obispo porque el episcopado es conveniente a su función eclesial en cuanto Prelado”.
  
Sin embargo, el silencio del Vaticano sobre su ordenación trae a la memoria la vieja disputa teológica sobre la naturaleza -carismática vs. jerárquica- de las prelaturas personales, disputa en la que se encontraron hace años el propio Ocáriz y el actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria. Un Ladaria sobre cuya obra Teología del pecado original y de la gracia advertía la propia Prelatura por contener, doctrinalmente, “elementos discutibles importantes”.
  
Mientras tanto, para las ordenaciones sacerdotales, la Obra ha tenido que recurrir al auxilio de algún obispo o cardenal, como Jaume Pujol o Giuseppe Bertello.

jueves, 18 de enero de 2018

PIETRO PAROLIN, PROBABLE SUCESOR DE BERGOGLIO

Por Sandro Magister para SETTIMO CIELO
  
Pietro Parolin y Francisco Bergoglio
  
El discurso que el Papa dirige siempre al inicio de cada año al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede ha revelado, el 8 de enero, una huella inconfundible: la del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
  
Ha sido el discurso característico de un gran profesional de la diplomacia, en el que estaban totalmente ausentes esas recriminaciones tercermundistas que tanto le gustan a Jorge Mario Bergoglio. Señal que el “desquite” de Parolin, que le ha llevado a reconquistar el pleno control de la curia vaticana, ha hecho mella incluso en Francisco.
  
Al inicio del pontificado las cosas no estaban así. Francisco había formado a su alrededor un gran consejo de ocho cardenales, entre los que no estaba el secretario de Estado; de hecho, la reforma de la curia sobre la que se fabulaba tenía como objetivo precisamente su oficina, que desde los tiempos de Pablo VI concentraba muchísimo poder; demasiado, según dicen muchos en la curia.
  
Y, de hecho, los primeros pasos de la reforma se movieron precisamente en esta dirección. En marzo de 2014, un año después de su elección, Bergoglio creó una novísima secretaría para la economía a la que le asignó el control futuro de todos los patrimonios del conjunto de oficinas vaticanas, incluidas las conspicuas sumas, que nunca han aparecido en los balances públicos de la Santa Sede, administradas por la omnipotente oficina de la secretaría de Estado, a la que obedecía también el APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la caja fuerte de los bienes muebles e inmuebles del Vaticano.
  
El cardenal George Pell, australiano, puesto por Francisco a la cabeza del nuevo organismo, no se anduvo con sutilezas. Mostró públicamente el total del dinero no contabilizado que estaba en posesión de la secretaría de Estado y de otras oficinas vaticanas, 1.4 mil millones de dólares, reivindicó el control de dicho importe y dio por inminente la absorción del APSA en la propia secretaría.
  
Pero nada de todo esto sucedió. Silenciosamente, los centros de poder puestos bajo asedio por Pell resistieron y, después, contraatacaron, mientras el Papa escuchaba y atendía cada vez más a estos que al cardenal australiano. Con Parolin, al que Francisco había incluido en el grupo de ocho cardenales del gran consejo, moviendo los hilos de la contraofensiva.
  
Los resultados están hoy a la vista de todos.
   
Pell está retirado desde hace meses en Australia, involucrado en un proceso en el que parece ser más víctima que culpable, sin que el Papa haya nombrado su sucesor a la cabeza de la secretaría para la economía.

Y desde el mes de junio pasado ha quedado vacante, también, el segundo cargo clave, el de revisor general de cuentas, tras haber expulsado de forma brutal a su primer y último titular, Libero Milone, acusado de investigar donde no debía.
  
El cardenal prefecto del APSA, Domenico Calcagno, ha ocupado el cargo de ambos, con el pleno apoyo de Bergoglio, que lo tiene a menudo como comensal en el refectorio de la Casa Santa Marta.
    
Y Parolin tiene más poder que nunca, gracias también a la predilección del Papa Francisco por eclesiásticos que, como él, pertenecen al cuerpo diplomático.
  
De hecho, hay otros dos cardenales clave de este pontificado que proceden de la diplomacia: Lorenzo Baldisseri, nombrado por Bergoglio secretario del sínodo de los obispos, y Beniamino Stella, puesto por el Papa a la cabeza de la congregación para el clero. No tienen ninguna competencia específica, pero son ejecutores muy obedientes de la voluntad de Francisco para pilotar las cosas en la dirección prefijada: desde la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, a los sacerdotes casados.
   
En la secretaría de Estado es el “sustituto” Angelo Giovanni Becciu, otro diplomático de carrera, el que hace de ejecutor de los deseos papales y de cortador de cabezas, como ha hecho, por ejemplo, con Milone y los Caballeros de Malta.
  
En este último caso, Parolin incluso se involucró en primera persona para expulsar al Gran Maestro. Pero es raro que él se exponga. Deja que el trabajo sucio lo hagan otros. Él vuela alto. Tan alto que parece que, ahora, es el único candidato a la sucesión de Francisco, con posibilidades serias de ser elegido Papa.

viernes, 12 de enero de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA

Novena basada en el tratado De virginitáte de San Ambrosio de Milán. Los gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos. Tomada de RADIO CRISTIANDAD.
  
NOVENA EN HONOR A LA VIRGEN Y MÁRTIR SANTA INÉS, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh virgen gloriosa Santa Inés!, vos que viviendo bajo la tiranía de la Roma pagana supisteis mantener la pureza bautismal, preservando de este modo el tesoro de la fe cristiana; vos que a los 12 años tuvisteis el valor viril de soportar el martirio para no traicionar vuestro voto de virginidad, conseguidnos la virtud de la templanza para vencer los asaltos de las pasiones y las asechanzas del enemigo en medio de la descomposición del siglo.
 
Procuradnos, os lo suplicamos, mantener viva la llama de la fe, conculcada por la indiferencia y la incredulidad del mundo. Y haced que estemos dispuestos a someternos a cualquier clase de sufrimiento antes que abandonar nuestro deber de estado.
 
Os rogamos, finalmente, por los méritos de vuestro Divino Esposo, ser llevados un día a la Gloria Eterna para cantar junto a vos sus misericordias. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 12 DE ENERO
Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que me conserve puro y limpio en medio de los escándalos del mundo.
 
Rezar 12 Ave Marías en honor de los 12 años que duró la peregrinación de la virgen y mártir Santa Inés.
 
GOZOS EN HONOR DE SANTA INÉS
  
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
Sé mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú, Inés, que en la eterna Roma
Flor naciste peregrina,
De su más bella colina
La más cándida paloma:
Tú, que en tu primer albor
Viste arder el fuego santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya modesta en tus abriles,
Dar al mísero consuelo
Y elevar preces al Cielo
Son tus goces juveniles:
Tú, a quien próvido fervor
Dio tan joven celo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Casta Inés, ¿a cuál más tan bella
Que tu rostro al vergel humilla?
¿A cuál más espléndida estrella
Que sobre el Tíber brilla?
Para dar a Dios tu amor,
Que otro amor te causa espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Ni suspiros ni hondas penas
Rinden tu pecho, Inés pura.
Y en prisión lóbrega, oscura
Sufres bárbaras cadenas:
Y pues viste con valor
Del tormento el negro espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Ya te arrastran a sus aras
A adorar ídolos vanos.
Mas, ¿que logran los tiranos?
Que en tu fe te acrisolaras.
¡Oh Inés!, tú que allí con fervor
Viste el árbol sacrosanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
 
Tú que al verte ya en el seno
De un lugar de culpa impuro,
Con la luz del Nazareno
Llegaste a puerto seguro:
Aquel sitio corruptor
Trocaste en asilo santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Procopio en vano te adora
Buscando ofrecer el mayor tesoro.
¿Qué valdrá para ti el oro
Ni la pompa seductora?
Tú, Inés, con cristiano fervor
Despreciaste el mundanal encanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
     
De amor ciego ardiendo en ira,
Vil Procopio se adelanta,
Queriendo profanarla, expira,
Humillado ante la santa:
Tú, que orando al Redentor
Enjugaste el triste llanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Aquel mísero, ante tu ruego
Levántase cual nuevo Lázaro,
De la fe sintiendo el fuego
Que la puerta abre del Cielo:
Tú, que del Juez sacrosanto
Templaste el duro rigor.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
   
Tú, que al fin por hechicera,
Cuando fe pura proclamas,
Te ves, Virgen, en la hoguera,
Respetada de las llamas:
Por quien un ángel salvador
Al infiel llenó de espanto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
  
Y ya que al Cielo le plugo
Del martirio darte palma,
Recibiendo pura el alma
Al herir del cruel verdugo:
Aquel seno del candor
Que albergó solo amor santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.

De pureza maravilla,
Que alba ciñes la corona,
Pura Inés, a quien la modestia
Tiene por Santa Patrona:
Pues a ti con gran fervor
Se consagra nuestro canto.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
    
Ya que el célico esplendor
Logró tu martirio santo.
mi escudo con tu manto
Desde el trono del Señor.
          
V. Ruega por nosotros, bienaventurada mártir Santa Inés.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que elegís en el mundo a los más débiles para confundir a los más fuertes, haced, por vuestra bondad, que, celebrando la solemnidad de vuestra virgen Santa Inés, experimentemos los efectos de su protección junto a Vos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 13 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pinchan con una aguja, se poner a llorar como si se tratara de una herida.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que aborrezca todo cuanto pueda mancillar la pureza de mi alma.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 14 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
    
Inés se mantiene impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, y ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para nunca vestirme de manera que pueda desagradar a Dios.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 15 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fuerza necesaria para ser modesto en mis pensamientos, palabras y obras.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 16 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

¿Le aplicarían una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.
   
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que pueda participar también yo un día de la felicidad de que gozáis en el Paraíso.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 17 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
En medio de los suplicios todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, que no me deje llevar por respetos humanos en mi vestimenta y sea para quienes me vean ejemplo de modestia cristiana.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 18 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Resultó así que Inés a pesar de su corta edad, la misma que no le permitía legalmente dar fe de las cosas humanas, por su martirio fue capaz de dar fe de las cosas de Dios, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, gran pureza de corazón, a fin de no cometer nunca ningún pecado.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 19 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:
«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero».
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la gracia de confesarme y comulgar con las debidas disposiciones, teniéndoos como modelo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO - 20 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración preparatoria.

Inés se detuvo en el cadalso, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si él fuese el condenado; cómo temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble sacrificio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.
 
Gracia a pedir: Alcanzadme, gloriosa Inés, la fortaleza necesaria para confesar mi fe, servir a Dios y merecer el Cielo.
 
Las 12 Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

martes, 9 de enero de 2018

DILÉXIT VERITÁTEM

   
Ayer, 08 de Enero de 2018, falleció a los 102 años de edad Don Salvador Borrego Escalante, periodista y escritor mexicano destacado como pionero del periodismo mexicano entre los años 40 y 60 del pasado siglo, y por su dedicación personal e investigativa al Revisionismo histórico, especialmente al que concierne a los hechos de la Segunda Guerra Mundial.
   
Fue director técnico de 37 periódicos, varios de ellos fundados o reorganizados por él mismo. Publicó 50 libros abarcando campos tan diversos como la historia militar, política, economía, sociología, periodismo, filosofía y religión. Fue constantemente acusado por el establecimiento y sus áulicos de ser un presunto antisemita toda vez que denunció al sionismo ideológico y económico como causante de la II Guerra Mundial, y como responsable de las crisis políticas en nuestros países. Junto a Joaquín Bochaca, es considerado como uno de los primeros representantes del revisionismo histórico ante la audiencia hispanohablante.
   
Un dato que resaltar: Don Salvador Borrego era un piadoso católico, que abrazó el Sedevacantismo tras estudiar y padecer el Vaticano II en los primeros años de su implementación. Invitamos a todos nuestros lectores a elevar una plegaria a Dios Uno y Trino para que le conceda el eterno descanso a su alma, y que sus obras por la Fe y la Verdad sean reivindicadas.
  
Combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día, como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que, llenos de fe, desean su venida. (II Timoteo IV, 7-8).

domingo, 7 de enero de 2018

EN CHIPRE, CAPTURADO JUDÍO QUE LIDERABA RED INTERNACIONAL DE TRAFICANTES DE ÓRGANOS

Noticia tomada de AL MANAR (Líbano).
  
  
Un caso más de un ciudadano israelí acusado de participar en el tráfico de órganos ha salido a la luz en estos días. El ciudadano israelí, Moshe Haral, ha sido acusado de un delito de contrabando de órganos en Kosovo y ha sido arrestado en Chipre, informó el viernes la agencia de noticias Reuters.
  
Las autoridades de Prístina en Kosovo solicitaron la extradición para el juicio, dijo la policía el viernes.
  
Harel está acusado de ser el cerebro de una red de reclutamiento de donantes de órganos en Turquía o las ex repúblicas soviéticas y de llevarlos a Kosovo con la promesa de un pago de 15.000 euros por sus órganos, principalmente riñones para trasplantes.
  
Los riñones se vendieron luego por cantidades entre los 80.000 y los 100.000 euros.
  
Basado en una orden de arresto internacional, el sospechoso fue arrestado hace unos días en Chipre. Él estaba siendo buscado desde 2010”, dijo el portavoz policial, Baki Kelani, a Reuters.
  
Rusia también emitió una orden de arresto internacional contra Harel.
   
Harel fue arrestado en 2012 en Israel como parte de una investigación paralela, pero no fue extraditado a Kosovo y quedó en libertad.
   
El escándalo se reveló en 2008, cuando un ciudadano turco fue arrestado en el aeropuerto de Prístina, visiblemente afectado tras haberle sido extirpado un riñón.
   
La red estaba operando desde la clínica Medicus, en una zona residencial en las afueras de Prístina, la capital de Kosovo. El propietario de la clínica Lutfi Dervishi, su hijo y otros cinco están a la espera de juicio por cargos de tráfico de órganos humanos.
  
En los últimos años han salido a la luz redes de tráfico de órganos dirigidas por israelíes. Algunas de ellas operaban en países de América Latina, como Brasil, donde reclutaban a donantes de órganos.

viernes, 5 de enero de 2018

EXPLICACIÓN DEL “Et ne nos indúcas in tentatiónem” EN LA ORACIÓN DOMINICAL

Jesús tentado en el desierto (Mosaico en la Basílica de San Marcos, Venecia)
  
Pregunta. ¿Qué pedís diciendo: No nos dejes caer en tentación?
Respuesta. Que no nos permita dar consentimiento a las tentaciones del demonio.
  
EXPLICACIÓN: No basta que Dios por su gran misericordia nos perdone nuestros pecados, como se lo suplicamos en la petición anterior, sino que es necesario, además, que su divina mano nos sostenga para no volver a cometerlos; por eso le pedimos en ésta, que no nos deje caer en la tentación. ¿Y qué cosa mas necesaria? La vida del hombre es una tentación sobre la tierra, es una guerra, dice el Santo Job. Tenemos que pelear continuamente con el mundo, el demonio, y la carne, cuyas armas son las tentaciones. El mundo nos tienta con sus riquezas, honras y placeres, con sus malos ejemplos y peores discursos, con sus modas indecentes y lenguaje escandaloso. El demonio nos tienta representándonos con viveza las glorias del mundo, y diciéndonos como a Jesucristo en el desierto: Todo esto to daré, si de rodillas me adorares; provocando nuestra concupiscencia con inclinaciones obscenas, y sugiriéndonos pensamientos malignos de todas clases. Finalmente, la carne nos tienta rebelándose continuamente contra el espíritu; resistiéndole porfiadamente, y trabajando incesantemente en hacer que consienta con sus desordenados deseos.
   
¿Cómo, pues, podremos sostenernos contra enemigos tan peligrosos, tan sagaces y tan porfiados, ni salir con la victoria en una pelea tan desigual, tan empeñada y tan duradera, que no cesa sino cuando cesa la vida? Nuestra ruina será inevitable, si la mano poderosa de Dios no nos sostiene; lo que debemos pedirle con gran fervor e íntimo deseo de ser socorridos. Pero se debe advertir que no se nos ha dicho que pidamos a Dios que nos libre de ser asaltados de la tentación, sino que no nos deje caer en ella; pues el pecado no consiste en padecer la tentación, sino en el consentimiento que desgraciadamente le presta nuestra voluntad. La tentación es una prueba a que somos puestos, permitiéndolo Dios para que le probemos nuestra fidelidad y nuestro amor: si resistimos a ella y la vencemos, somos buenos soldados, buenos siervos, buenos hijos, y crecemos en gracia, en virtud y en merecimiento; pero si cedemos a ella por nuestra debilidad, o le abrimos la puerta por nuestra malicia, caemos en el pecado y nos hacemos enemigos de Dios. Esto es de lo que pedimos a Dios que nos libre, diciéndole: no nos dejes caer en la tentación. También le pedimos que nos libre de ser asaltados de algunas tentaciones que son para nosotros de mucho mayor peligro que otras en que corramos menos riesgo.
  
Canónigo Magistral SANTIAGO JOSÉ GARCÍA MAZO. Catecismo explicado de la Doctrina Cristiana, Parte Segunda. Ciudad de México, imprenta de La Voz de la Religión, año 1852.

miércoles, 3 de enero de 2018

NI ESTANDO MORIBUNDA, LA IGLESIA CONCILIAR ALEMANA SIGUE ENRIQUECIÉNDOSE

Nuestros fieles y asiduos lectores seguramente han seguido los artículos que hemos publicado con respecto de la iglesia conciliar alemana, la cual es el mejor ejemplo de cómo la deuterovaticanidad ha llegado a altas simas (un oxímoron) en cuanto a descenso de fieles, cierres de templos, relajamiento moral y desviación doctrinal hasta el punto de ser una MORIBUNDA a los ojos de los hombres (ya que ante Dios está muerta y condenada). Pero eso sí, ni aún estando ad portas de su final, ¡QUE NO FALTE LA PLATA! La deuterovaticanidad tedesca no deja de pensar en el dinero: siempre recibe millones de euros tanto en subvenciones estatales como por el impuesto-donativo que los bautizados deben pagar so pena de quedar en entredicho ante la iglesia nacional.
  
LA IGLESIA CATÓLICA EN ALEMANIA CUENTA SUS MUCHAS BENDICIONES FINANCIERAS
Una investigación del diario Handelsblatt ha develado que los controversiales impuestos eclesiales llevaron a un récord de 6 millardos de euros el año pasado. La transparencia todavía es tan sujeta a interpretación como la Escritura en las 27 diócesis Católicas alemanas.
  
Equipo de investigación de HANDELSBLATT
1 de Enero de 2018
  
Vista desde el puente Lahn de la Catedral de San Jorge de Limburgo, antigua sede del tristemente célebre “obispo de lujo” Franz-Peter Tebartz-van Elst. (Fotografía de Dan Herrick)
 
En la ciudad occidental alemana de Limburgo, un lujoso complejo crea un contraste difícil con la antigua catedral románica colindante. Ambos son propiedad de la Iglesia Católica en Alemania y una es un venerable monumento histórico, mientras que el otro es una mancha en una bimilenaria institución.
 
Hace cinco años, emergió que Franz-Peter Tebartz-van Elst, conocido también como “el obispo de lujo”, gastó 31 millones de euros (43 millones de dólares en ese entonces) restaurando el complejo episcopal del siglo XVI y erigiendo una fastuosa residencia modernista. Su lujoso mobiliario va desde un baño de diseñador (€15.000), guardarropas (€350.000), un pasillo exterior con piedras calientes (€19.000) y un estanque con carpas koi (€213.000).
  
El prelado actual se niega a vivir allí. Se habla incluso de convertir la mansión en un albergue o como una adición al museo diocesano local. De otro modo, no sería más que un monumento a las crecientes dudas de la sociedad secular alemana sobre el sistema tributario eclesial.
 
Si vives en Alemania y has sido bautizado, eres considerado un contribuyente eclesial. El gravamen de 8 a 9 por cien, dependiendo del Land (estado federado), es deducido automáticamente por el gobierno del ingreso de todos los miembros registrados de la iglesia, sin importar cuán a menudo la gente va a la iglesia. Este arreglo fue establecido legalmente por primera vez en un parágrafo de la Constitución de Weimar de 1919, y fue transferido palabra por palabra en la constitución incumbente luego de la II Guerra Mundial.
  
Los ciudadanos alemanes requieren firmar documentos estatales para formalmente abandonar una comunidad religiosa y dejar de ser contribuyentes. Aquellos que no pagan no pueden recibir la comunión u otros servicios religiosos, según la Conferencia Episcopal Alemana. La iglesia incluso ha sido señalada de revisar en los registros de los hogares de los expatriados para determinar si han sido honestos en sus declaraciones de impuestos sobre si son bautizados o no.

Porcentajes de abandono oficial de la iglesia en Alemania.
  
Este proceso claramente tiene sus ventajas. Una investigación del diario Handelsblatt ha revelado que la Iglesia Católica recaudó en impuestos 6 millardos de euros (7,1 millardos de dólares) el año pasado, cifra que es un nuevo récord. Aunque desde el año 2000, más de 2,2 millones de alemanes se dieron de baja formalmente de la iglesia, la robusta economía doméstica ha sido una bendición. Según cálculos de Handelsblatt, las 27 diócesis alemanas tienen una fortuna de al menos 26 millardos de euros, convirtiéndose en la institución Católica más rica de Europa después del Vaticano mismo.

Las diócesis más ricas de Alemania
   
¿Dónde está el dinero? Más de 15 millardos están en inversiones financieras y 20 millardos están marcados como activos fijos e invertidos en patrimonio o bienes raíces donados por la antigua nobleza, particularmente en Alemania occidental. Hay también un generoso fondo pensional por la friolera de 5 millardos de euros, reservado para dignatarios eclesiásticos de alto rango, pero ese monto puede ser más alto puesto que varios de los reportes financieros episcopales no proporcionan información exacta.
   
A algunos enojará el contraste entre la riqueza de la iglesia y las penurias de los hospitales bajo su administración. Recientemente, el personal hospitalario en el estado de Sarre se fue a huelga en protesta por sus condiciones laborales. Tim Umhofer, enfermero en la clínica Marienhaus (supervisada por la Iglesia Católica), atiende personalmente a 15 pacientes durante el día y es responsable de otros 30 pacientes en el turno de noche. Se queja del poco tiempo destinado a las necesidades interpersonales de sus pacientes graves en el pabellón donde labora. “Nos dicen que actúan como Cristianos, pero eso no es posible porque no tenemos suficiente personal en el hospital”, dijo a Handelsblatt. Él gana €3.000 mensuales sin deducir los impuestos.
 
La diócesis de Trier, responsable de Marienhausklinik, es una de las comunidades religiosas más ricas de Alemania, con activos de 1 millardo de euros. La diócesis dijo que el recorte de enfermeros a nivel nacional “no es específicamente un problema eclesiástico”, sino que es causado por la política gubernamental. El señor Umhofer y sus colegas han escrito a los parlamentarios y al obispo de Trier, Stephan Ackermann, pidiéndoles que visiten el hospital para que vean por sí mismos la dura situación del hospital. Todavía esperan una respuesta.
 
Luego de que el “obispo de lujo” fue suspendido y enviado de regreso al Vaticano en 2013, la Iglesia Católica alemana prometió que sería más transparente. Pero como cada sacerdote tiene su interpretación personal de la Biblia, así cada diócesis interpreta la transparencia a su manera. Varias de ellas no desclasifican sus reportes financieros, o sólo revelan unas cuantas cifras. Los datos no son recogidos centralizadamente por la Conferencia Episcopal Alemana, aunque prometieron que todo cambiaría en 2018.
 
La historia no termina en los impuestos. La Iglesia Católica también se beneficia de los subsidios estatales, como compensación a las expropiaciones que se remontan a 1803, cuando Napoleón impuso a los príncipes alemanes reparaciones de guerra. Tanto la iglesia Católica como las Protestantes reciben también descuentos tributarios exclusivos que no se gozan otros grupos religiosos en Alemania.
  
La controversia sigue sobre cómo se gastan ese dinero. La iglesia alemana es el segundo mayor empleador después del gobierno, manejando numerosas guarderías y escuelas junto a uno de cada tres hospitales. Los críticos dicen que la riqueza de la iglesia debería ser dirigida más hacia su fuerza de trabajo que a preservar edificios históricos.

Porcentaje de asistencia a los servicios litúrgicos en Alemania
  
El dinero permanece guardado y con llave, aún cuando se alcen las controversias. El “obispo de lujo” limburgués se benefició de una cuenta especial paralela accesible a muchos obispos alemanes y sus más cercanos consejeros. Estos ahorros dioccesanos no son objeto de tributación o de informe. En 2013, se decía en Limburgo que la “cátedra del obispo” como es conocida aquí, valía 92,5 millones de euros.
   
La diócesis de Limburgo responsabilizó al obispo errante por daños y perjuicios, pero en el 2015 el Vaticano decidió no realizarle juicio canónico. Para ese mismo tiempo, los medios italianos reportaban que el clérigo estaba viviendo en un ático en el distrito de Piazza Navona, en el centro de Roma. Un vocero de Limburgo declinó comentar sobre si el señor Tebartz-van Elst aún recibía una pensión mensual de €7.000 de su antigua jurisdicción, en adición al estipendio de €3.000 por su nuevo puesto en el Vaticano como delegado para la Catequesis en el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.
  
Leon Göllner, Jan Keuchel, Alina Liertz y Milena Merten contribuyeron para este artículo.

martes, 2 de enero de 2018

DIALOGAR CON MASONES, IDIOTEZ TOTAL

Traducción del artículo publicado en LA NUOVA BUSSOLA QUOTIDIANA.
 
  
Ha suscitado muchos interrogantes y perplejidad la iniciativa promovida por la Masonería siciliana de organizar un encuentro el pasado 12 de Noviembre con un obispo y un teólogo para discutir sobre puntos de cercanía y de lontananza entre el Gran Oriente y la Iglesia Católica. Pero no es la primera vez que los mandiles intentan pedir un diálogo con la Iglesia. Sucedió por ejemplo en 1977 y aún antes, en 1937, como está documentado por este escrito del Padre Paolo Siano para LA NUOVA BUSSOLA QUOTIDIANA. En entrambos casos la Iglesia refutó de plano una propuesta que preveía con arrogancia e intimidaciones, cierto morigeramiento del Papa frente a los Masones. Porque la doctrina masónica es inconciliable en todo aspecto con el Cristianismo. He aquí lo que sucedió entonces, para entender que este diálogo buscado por los grandes maestros en realidad esconde un abrazo mortal.
 
***
 
Hace cuarenta años (1977), en la ciudad de Palermo, la Editorial de “Il Vespro” publica la primera y única traduccióne en lengua italiana de la “Carta” (en realidad un libro) dirigida al Papa Pío XI en 1937 por el masón Albert Lantoine (1869-1949), miembro de la Gran Logia de Francia y grado 33 y último del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) de Francia.
  
La edición italiana tiene un Prefacio del masón Giordano Gamberini (1913-2003), que entre 1961 y 1970 fue Gran Maestro del Gran Oriente de Italia – Palazzo Giustiniani (GOI), y en 1966 director de «Rivista Massonica» (órgano del GOI). Fue uno de los compiladores de la «Bibbia Concordata» (Mondadori, 1968) traduciendo el Evangelio de San Juan. Se empeñó en obtener para el GOI el reconocimiento de parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que se obtuvo en 1972. Gamberini fue también “obispo” de la Iglesia Gnóstica de Italia con el nombre iniciático de «Tau Julianus» y 33° grado del REAA.
  
Como Lantoine, Gamberini 33º también propone un extraño armisticio entre la Iglesia y la Masonería, o sea, pretende que la Iglesia no hable más de la incompatiblidad entre el ser católico y el ser masón. Gamberini concluye su Prefacio haciendo suya una frase sibillina de Lantoine 33º, el cual afirma que en el día en que Hiram (el héroe y prototipo de los Maestros Masones) sucumba por segunda vez, también Cristo afrontará por segunda vez el ultraje de la turba... (cfr. G. Gamberini, Prefacio en A. Lantoine, Carta de un Masón al Papa. Giuseppe Mannino (editor). Editorial de “Il Vespro”, Palermo 1977, págs. 7-9).
  
Según Gamberini, Lantoine «da testimonio de la Masonería auténtica» (pág. 8) y es «el profeta» (pág. 9) sobre las relaciones entre la Masonería y la Iglesia. El libro de Lantoine 33º está permeado de la lógica iniciática de la “conciliátio oppositórum” (unión-identidad de los opuestos) por la cual Hiram & Cristo, la Masonería & la Iglesia, Lucifer & Dios, serían necesarios el uno al otro… Del texto de Lantoine se desprende que el futuro y la supervivencia de la Iglesia dependen de aceptar la propuesta masónica, de mandarle a los sacerdotes y eclesiásticos de bajar el tono frente a la Masonería…
  
Lantoine pronostica una tregua entre la Masonería y la Iglesia Católica a fin que entrambas no caigan bajo los golpes de los enemigos comunes: el comunismo y el nazismo (cf. A. Lantoine, Carta de un Masón al Papa, cit., pág. 29). Sin embargo, la “súplica” de Lantoine es extraña, ilógica, intimidatoria, amenazante; además parece que busca insinuar en Pío XI escrúpulos y complejos de culpa en el caso de no acoger el apelo masónico (cf. pág. 32).
  
Aunque pidiendo paz, Lantoine continúa acusando a la Iglesia de abusos de poder y de pecado grave contra la espiritualidad (cf. págs. 25-26)… Lantoine se revela como relativista: «Nosotros somos los exaltadores de una verdad que muta, vosotros los propagandistas de una verdad inmutable. Todo nos separa o parece separarnos» (pág. 32).
 
Luego Lantoine afirma que los masones y los católicos no deben ser enemigos, pero poco antes muestra una profunda aversión, suya y de la Masonería, ante la Iglesia en cuanto Dios no perdonó al Ángel rebelde y este no se rendirá jamás: «[…] ¿Debemos insistir aún en ser adversarios? ¡Quizá! Quizá… ¡toda vez que vuestro Dios no pudo perdonar al Ángel Rebelde, ni el Ángel Rebelde se rendirá jamás! ¿Debemos nosotros insistir aún en ser enemigos? ¡Ciertamente no!» (pág. 41, negrillas mías).
  
El espíritu de Lantoine está de parte de aquel Ángel, como se evidencia también en cualquier otro pasaje de su libro. Según Lantoine, la «élite» masónica y la católica deben aliarse «para el rescate de la belleza» y acantonar «divergencias de opiniones», «sectarismos» (cf. pág. 55). Pero después Lantoine admite que la Iglesia no puede aceptar el relativismo masónico: «No me hago soberbias ilusiones sobre el resultado de esta mi petició que quisiera hacer convivir la Duda y la Certeza. Pedir a la Iglesia dejar un poco al lado su intolerancia, significa creer contra toda lógica que Ella pueda abandonar el Monopolio de la verdad. Un sacrificio de tal género puede ser alguna vez más fácil para nosotros, para nosotros los masones que hacemos nuestro este pensamiento de [Gotthold Ephraim] Lessing: “El valor del hombre no se define, simplemente, por la verdad en cuya posesión cualquiera está o puede estar, sino en el esfuerzo honrado que ha realizado para llegar hasta la verdad. Así pues, no es por la posesión de la verdad sino por la constante investigación en pro de la verdad como se amplían sus fuerzas, y sólo en ellas consiste su siempre creciente perfeccionamiento”. Esta “búsqueda de la verdad”, que es el objetivo de nuestros trabajos, nos veta el orgullo de creerla inmutable» (págs. 55-56).
  
Lantoine espera que la Iglesia no se inmiscuya con los poderes políticos y que no ayude a tales poderes a perseguir a los masones… Después, coherente con la lógica de la unión de los opuestos, Lantoine observa: «El día en que Hiram sucumba por segunda vez bajo los golpes de sus hermanos malvados, vuestro Cristo afrontará, aunque Él por segunda vez, los ultrajes de la turba. Y la misma sepultura cerrará in ætérnum los restos de nuestro esplendor asesinado» (pág. 61).
 
Más adelante, Lantoine ribadisce la necesidad y unión de los opuestos: «Presionados como estamos por el instinto de examen, nosotros somos los servidores de Lucifer. Vosotros, los detentadores de la verdad, vosotros sois los servidores de Dios. Los dos maestros se completan. El uno tiene necesidad del otro. ¡No empujéis al Poder a exterminar a la Masonería! ¡Atended! Aquél día, para decirlo con Meleagro, vuestras vocinas de muerte explotarán: la muerte de Lucifer firmará la agonía de vuestro Dios» (pág. 65, negrillas mías).
 
Y luego Lantoine le pide al Papa silenciar a los sacerdotes que tienen aversión a la Masonería. Lantoine los describe como irascibles ante la paz, y presenta en cambio a los masones como pobres víctimas (cf. pág. 76)… Lantoine hace notar a Pío XI que mientras no silencie a aquellos sacerdotes, se acercará en la noche el cuchillo del matador: «Quizá todavía estamos a tiempo. ¡Papa! ¿No veis, en la oscuridad de la noche que se avecina, relucir el cuchillo del matador?» (pág. 76). No precisa cuál es el matador… Extraño modo de dialogar y de pedir la paz. ¿Pero qué tipo de paz? Hela aquí: ¡el no predicar más la incompatibilidad entre la Iglesia y la Masonería! ¿Pero qué verdadera paz, cuál auténtica cooperación es posible construir con quienes rechazan la Verdad inmutable y creen que Dios y Lucifer tienen necesidad el uno del otro?
  
P. Paolo María Siano FI.

lunes, 1 de enero de 2018

MENSAJE DE PÍO XII

Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Pío XII (Pascua de 1958) - Traducción y observación final, del ing. Patricio Shaw. Tomado de CATÓLICOS ALERTA.
  
Interior de la Basílica de San Pedro (Giovanni Panini)
  
Movidos por la sed ardiente de luz sobrehumana, amados hijos e hijas de Roma y del mundo, habéis venido, con la presencia o en espíritu, a este lugar, donde más vívido parece renovarse con la solemnidad de los ritos el fulgor de la Resurrección, para alcanzar de Cristo, Fuente de verdad y de vida, la onda restauradora de su luz y de su gracia. Cristo es Aquel que, erradicadas las tinieblas de muerte, resplandece como astro sereno sobre la entera humanidad:
«Ille, qui regréssus ab ínferis, humáno géneri serénus illúxit» — «Él, que regresado de los infiernos, brilla sereno para el linaje humano[1].
  
Dispensadora perenne de luz es la Pascua cristiana, desde aquel alba afortunada, vaticinada y esperada durante largos siglos, que vio la noche de la pasión convertirse en día refulgente de alegría, cuando Cristo, destruidos los vínculos de muerte, salió a relucir, cual Rey victorioso, del sepulcro a nueva y gloriosa vida, liberando la humana progenie de las tinieblas de los errores y de los cepos del pecado. Desde aquel día de gloria de Cristo, de liberación para los hombres, nunca más cesó el acudir de las almas y pueblos hacia Aquel que, resucitando, confirmó con el divino sello la verdad de su palabra: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida»[2]. De cada región a Él convergen, sedientos y confiados, todos los que aman y creen en la luz; aquellos que sienten pesar sobre sus espíritus la angustia de la duda y de la incertidumbre; aquellos que están cansados del eterno errar entre opuestas doctrinas, los extraviados en las vanas sombras del siglo, los mortificados de las culpas propias y ajenas. En todos aquellos que, como vosotros, han abierto la mente y el corazón a la divina luz de Cristo, se ha renovado el prodigio de la resurrección a nueva vida, en el gozo y en la íntima paz. El «aleluya», que hoy la Iglesia canta por doquier en la tierra, y al que vosotros, exultantes, os asociáis, es el vivo testimonio de que Cristo es todavía «Luz del mundo», y tal será hasta la consumación de los siglos: luz de verdad, de unidad, de vida para las humanas generaciones. Como al alba de la creación la luz, brotada por primera vez de las manos del todopoderoso Ordenador del cosmos, todavía informe, caótica y tenebrosa [3], fue puesta al umbral de todo ordenamiento y ornamentación, al origen de todo desarrollo y de toda vida; así en la obra de restauración, comparada por el Apóstol a una nueva creación[4], la luz de Cristo es el elemento primero, fecundo, indispensable del nuevo orden restablecido por el Hijo de Dios. Esto significa que el hombre sólo por Cristo y en Cristo, conseguirá su perfección personal; por Él sus obras serán vitales, las relaciones con sus semejantes y con las cosas estarán alineadas, sus dignas aspiraciones serán colmadas; en una palabra, por Cristo y a partir de Cristo el hombre tendrá plenitud y perfección de vida, aún antes de que surjan sobre los eternos horizontes un nuevo cielo y una nueva tierra[5]. El mismo Verbo de Dios, que presidió la creación de todas las cosas visibles e invisibles, se encarnó para llevar a cabo la obra iniciada al principio de los tiempos, de modo que, así como «sin Él no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas» y «En Él estaba la vida, y la vida era la luz»[6] , así no puede darse verdad, bondad, armonía ni vida, que no se inclinen a Cristo, maestro, apoyo y ejemplo de los hombres. ¡Oh, si estos reconocieran la realidad de la palabra de Cristo «Yo soy la luz del mundo», y aceptaran toda su amplitud, que no comporta límites ni recintos, exponiendo la mente y corazón a sus divinos rayos, cuánta vida, cuánta serenidad y esperanza florecerían en este nuestro valle! Al contrario, si internas tragedias dilaceran los espíritus, si el escepticismo y el vacío resecan tantos corazones, si la mentira se convierte en arma de lucha, si el odio estalla entre las clases y los pueblos, si guerras y revueltas se suceden de un meridiano a otro, si se perpetran crímenes, se oprime a débiles, se encadena a inocentes, si las leyes no bastan, si las vías de la paz son inaccesibles, —si, en una palabra, este nuestro valle está todavía surcado por ríos de lágrimas, no obstante las maravillas ejecutadas por el hombre moderno, sabedor y civil; es signo de que algo está sustraído a la luz de Dios que aclara y fecunda. El fulgor de la Resurrección sea entonces una invitación a los hombres a restituir a la luz vital de Cristo, a conformar a las enseñanzas y designios de Él el mundo y todo lo que éste abraza; cuerpos y almas, pueblos y civilizaciones, sus estructuras, sus leyes, sus proyectos. No prevalezcan en retenerlos ni el insensato orgullo, ni el vano temor de que el dejarse inspirar por Cristo menoscabe su libertad o la autonomía de sus obras. Dios, que desde los orígenes mandó al hombre someter la tierra y trabajar en ella[7], no retira su palabra, ni tiene intención de reemplazar al hombre, sino de conducirlo y sostenerlo, para que se cumplan a la perfección sus designios, ya que ni Dios ni el hombre estarían pagos con cualquier existencia del mundo, sino sólo de una vida suya en constante progreso hacia la plenitud de la verdad, la justicia, la paz.
  
¿Pero dónde encontrarán los hombres concretamente y con certeza la luz de Cristo? ¿Por qué visible medio ella se convierte en luz a los ojos mortales, norma práctica de acción y fecundidad inmediata de obras? Vosotros, dilectos hijos, lo sabéis: de la luz de Cristo es depositaria la Iglesia por Él fundada y asistida, por lo tanto en sentido verdadero «lumen de lumine» realidad visible y perenne, al mismo tiempo humana y divina, temporal y eterna. A esta «ciudad edificada sobre un monte» [8] Cristo ha confiado «el testimonio más firme que el nuestro que es el de los profetas, al cual hacéis bien en mirar atentamente, como a una antorcha que luce en lugar oscuro»[9]. Fijadas pues vuestras miradas en ella, con la sinceridad y el sabio discernimiento de los hijos de la luz, no ya con la malsano complacencia de los hijos de las tinieblas que prefieren, con daño propio, detenerse en las inevitables sombras que acompañan toda realidad en parte también humana. La sombra del hombre no apaga la luz de Dios, sino que la pone de resalto más claro. Es luz de Dios encendida en el mundo la atenta vigilancia de la Iglesia sobre las doctrinas, su asiduidad en difundir y defender la verdad, su no apresurada prudencia para con las novedades y cambios, la imparcialidad en las contiendas entre clases y naciones, la inflexibilidad en proteger los derechos de cada individuo, la intrepidez frente a los enemigos de Dios y de la sociedad. Pregúntese cada uno de vosotros: ¿qué se haría del mundo en la actualidad si faltara tanta luz? ¿Acaso él podría gloriarse de ese complejo de conquistas materiales y morales indicado con el nombre de «civilización»? ¿Estaría aún vivo en las conciencias el sentido, tan ampliamente difundido, de justicia, de verdadera libertad, de responsabilidad, que anima la mayoría de los pueblos y los gobernantes? ¿Que decir, pues, de la conciencia de unidad de la familia humana en consolador progreso en las mentes y en las concretas realizaciones? ¿Quién, si no Cristo, puede recoger y fusionar en un solo pálpito de fraternidad hombres tan distintos por estirpe, lengua, costumbres, cuales sois todos vosotros que Nos escucháis mientras os hablamos en su nombre y por su autoridad? Él es realmente Aquel que, erradicadas las tinieblas de muerte, resplandece como astro sereno sobre la entera humanidad. Empero, en un modo del todo particular, Cristo resplandece sobre la inmensa familia de los creyentes, sobre vosotros, que os gloriáis del nombre de Cristo hasta el punto de haceros partícipes de su divina prerrogativa. A las multitudes que lo rodeaban les dijo: «Vosotros sois la luz del mundo»[10]. Esta identidad de misión, derivada de Cristo a sus seguidores, mientras constituye en estos un título de excelso honor, impone graves responsabilidades de acción. «Brille así vuestra luz ante los hombres —añadió— de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos»[11]. ¿Pero qué «buena obra» más útil al mundo puede hacerse al presente por la entera cristiandad, si no promover con todas las fuerzas el firme restablecimiento de la justa paz? Individuos y pueblos, naciones y Estados, institutos y grupos, están invitados por el Rey de la Paz a insistir con confianza en esta difícil y urgente obra de gloria divina. A ella se deberá dedicar toda la imponente reserva de inteligencia, prudencia, y si fuera necesario de sólida firmeza, de que dispone el mundo cristiano, coadyuvado por todos los demás que lealmente aman la paz. La sinceridad en querer la paz, la prontitud en realizar todas las razonables renuncias que ella exige, la honestidad en discutir sus problemas, deben naturalmente disipar las sombras de la desconfianza; pero, si —Dios no lo quiera— así no ocurriera, se sabría finalmente a quien atribuir las responsabilidades de las presentes disarmonías. ¡Sed, pues, luz de paz en este mundo entenebrecido, y Dios estará con vosotros en cada suceso! He aquí, queridos hijos e hijas de Roma, de Italia y del mundo, el mensaje que la presente Pascua os lleva: creed en la luz de Cristo y de la Iglesia, amad y defended infatigablemente estos sumos dones prodigados por Dios al mundo. Os repetimos tanto con los acentos de los siglos lejanos, pero con la urgencia requerida por un presente todavía incierto: «Hay, pues, una luz que ha hecho esta luz: amémosla, ansiemos entenderla, sintamos sed de ésa, para que, bajo su guía, alguna vez lleguemos a ella misma y vivamos en ella sin morir absolutamente jamás. […] Porque en ti, Señor, está la fuente de la vida, y en tu luz veremos el eterno esplendor»[12]. ¡Así sea!
  
OBSERVACIÓN FINAL PERTINENTE A LOS TIEMPOS PRESENTES, DEL TRADUCTOR
En este maravilloso mensaje que hecha intensos haces de luz sobre varias realidades, llama la atención que el último Vicario de Cristo, infalible, presenta como definición esencial y como propiedad inseparable de la Santa Iglesia Católica el ser «luz de luz», de manera análoga a lo que el Credo niceno-constantinopolitano predica de Dios Hijo respecto de Dios Padre. La Iglesia Católica es luz fluida de manera homogénea y en nada perturbada ni entrecortada, de Cristo, y además, de la misma luz que ella en tiempos anteriores tomó de Cristo por medio de los Papas Intérpretes del Depósito de la Fe, luz que ella no sólo tomó, sino que además fue, es y será.
 
Ahora bien, aún antes de la conclusión del conciliábulo roncalliano-montiniano, en su pseudoencíclica «Ecclésiam suam» del 6 de agosto de 1964, Pablo VI, afirmó:
«La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio».
 
El más elemental conocimiento objetivo de las cosas basta para comprender que ni la luz natural sensitiva, ni la natural intelectiva, ni la sobrenatural intelectiva, jamás se hacen coloquio, por cuanto la luz jamás recibe ni absorbe elemento alguno ajeno a ella: es un prerrequisito para ver y conocer, absolutamente independiente de lo visto y conocido, y del vidente y cognoscente.
 
Y esto aparece bien claro en estas palabras de Santo Tomás de Aquino sobre la luz tomada en sentido figurado, que es el sentido obvio de Su Santidad Pío XII para definir la Iglesia:
De un nombre cualquiera conviene tener presente dos aspectos: su sentido original y el sentido con el que se usa. Un ejemplo claro lo tenemos en la palabra visión, cuyo sentido original indicaba el sentido de la vista; pero por la dignidad y certeza de ese sentido, la palabra se ha extendido, con el uso, para indicar todo conocimiento que se tiene por los sentidos. (Así decimos: Mira cómo sabe, mira cómo huele, mira qué caliente está); y también para indicar el conocimiento intelectual. Dice Mt 5,8: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios. Algo parecido puede decirse de Luz. Pues, primero, dicho nombre fue instituido para indicar lo que permite que la vista vea; después se empleó para indicar todo aquello que permite cualquier tipo de conocimiento. Por lo tanto, si se toma el nombre Luz en el primer sentido, entonces, y tal como dice Ambrosio, se aplica metafóricamente a los seres espirituales. Si se toma en el segundo sentido, entonces se aplica con propiedad.[13]
 
Concluimos con este simplísimo polisilogismo:
PREMISA 1: La Santa Iglesia Católica es luz de Cristo y de la Tradición
PREMISA 1: Ninguna luz se hace coloquio
CONCLUSIÓN 1 y premisa mayor 2: La Santa Iglesia Católica no se hace coloquio
PREMISA MENOR 2: La iglesia montiniana se hace coloquio
CONCLUSIÓN 2 Y FINAL: La Santa Iglesia Católica no es la iglesia montiniana
  
NOTAS
[1] Pregón Pascual.
[2] Jn 8,12.
[3] Cf. Gen 1,2-3.
[4] Cf. Gal 6,15; 2Cor 5,17.
[5] Cf. Apoc 21,1.
[6] Jn 1, 3-4.
[7] Cf. Gen 1,28; 3,23.
[8] Cf. Mt 5,14.
[9] 2Pe 1,19.
[10] Mt 5,14.
[11] Mt 5,16.
[12] Cf. San Augustín, Tratado 34 sobre Juan, Nº 3-4
[13] Suma teológica, Parte I, qu. 67, art. 1, co.